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Para estar más informado sobre el Tema a tratar, iniciaremos con un poco de teoría básica.
Desarrollo del tema
El tema de la
agresión, ha sido tratado por diversas escuelas interpretativas del
comportamiento a lo largo del siglo XX. Resulta casi imposible llegar a una
definición decisiva de la agresión, pues la misma recibe varias acepciones.
Derivado del latín aggredi (ir hacia, acercarse, penetrar), puede considerarse
a la misma como un rasgo de personalidad, un hábito aprendido o un proceso
biológico.
La agresión es una
conducta aprendida a partir de modelos familiares y sociales, sostenida como un
recurso válido para resolver conflictos. Se aprende a utilizarla en la familia,
en la escuela, en el deporte, en los medios de comunicación. (D.G.D.C y E.,
1995: 6)
Escuelas psicológicas,
principalmente entroncada en la línea del aprendizaje, estudian a la agresión
no como una entidad permanente o energía latente, sino analizan a la misma como
"un acto en el cual el objeto de la reacción es lesionar a otro organismo,
como una reacción que descarga estímulos nocivos sobre otro organismo".
(Cagigal, J.M. 1990: 20)
En esta definición se
establece a la agresión como una acción, es decir una conducta con la cual se
busca causar un daño intencional al imponerse por la fuerza sobre otro
organismo. Esta imposición por la fuerza se hace con una finalidad, derrotar al
otro.
La agresividad cada
vez está más presente en los juegos, pues existe agresión cuando un jugador
viola las reglas, discute y se burla de la autoridad del árbitro, empuja a un
oponente. En su temor al fracaso llega a considerar a su adversario como
enemigo que hay que abatir, recurriendo a prácticas ilegales e incluso brutales
para lograr sus fines. Estos excesos se alimentan de la creciente ola de
indisciplina y violencia que se han desencadenado en nuestro mundo moderno.
(C.O.I. y Otros, 1985: 59)
A continuación hemos
de citar las diversas posturas y teorías que los investigadores plantean con
respecto a la agresión.
1. La agresión como conducta innata
Esta postura es
sostenida por Lorenz, quien establece que, "la agresión es sana, necesaria
e innata y que su ritualización o canalización sirve para neutralizar
tendencias hostiles y para orientarlas hacia objetivos inocuos."(Bakker y
otros, 1993: 92)
Esta teoría se basa en
un correspondiente concepto motivacional, es decir, que las personas tienen una
fuente de impulsos agresivos, un empuje de agresión que se repite con una
cierta regularidad. Es decir que durante la participación o la contemplación
del deporte, las personas se irritan y, de una manera aceptable, se vuelven
agresivas; pero al concluir la competición disminuye el impulso agresivo.
2. Agresión como conducta aprendida
Las teorías del
aprendizaje social destacan que el aprendizaje de la agresión se da a través de
la observación y el reforzamiento. El más influyente postulador de esta teoría,
es Bandura, quién señala que... toda conducta y por consiguiente también la
conducta agresiva es aprendida por medio de la imitación y de la gratificación.
Según Bandura, las conductas más agresivas resultan ser complejas y exigen un
proceso de aprendizaje. El cual se lleva acabo mediante la observación y la
experiencia directa. (Bakker y Otros, 1993: .94)
Este autor expresa que
la agresión es una conducta que es asimilada y aprendida través de la imitación
y observación directa, lo cual exige un proceso de aprendizaje.
Esta conducta agresiva
aprendida ha sido por el hombre y concretada en un intenso repertorio de
respuestas que han pasado a ser hábitos y tradiciones culturales como
consecuencia de una serie de frustraciones, de presiones, debida a mil causas
diversas, entre las que se destacan la opresión, la inseguridad, etc.
Tres importantes
fuentes para el aprendizaje de estas conductas agresivas son la familia, el
entorno social y los medios de comunicación masivos.
La familia es el lugar
de elaboración y aprendizaje de las dimensiones más significativas de la
interacción: los contactos, corporales, el lenguaje, la comunicación, las
relaciones interpersonales. (Edmond Marc, 1992: 112)
3. La agresión consecuencia de la frustración
En 1939, Dollard,
Miller, Doob, Mowrer y Sears, formularon la teoría que... la agresión es
consecuencia de la frustración y de que ésta siempre determina una forma de
conducta agresiva. Consideraron la frustración como la circunstancia que
bloquea la conducta dirigida a un objeto. (Bakker, F.C y Otros, 1993: .93)
La violencia no es
resultado de una progresión innata hacia la agresión, sino una respuesta a la
tensión en las sociedades. La agresión es el resultado del temor, la
frustración y las privaciones. Los autores plantean que la agresión es una
respuesta que surge en el hombre, debido a las distintas presiones y tensiones
que es sometido hoy en la sociedad.
De esta frustración, de cualquier tipo que sea, resulta una situación angustiosa en el individuo. La reacción puede hallar cauces diversos de realización, la agresión directa con el objeto origen de la angustia; la agresión canalizada; la huida (consciente o neurótica) o el control reaccional si se dispone de un tiempo suficiente
De acuerdo con la lectura realiza lo siguiente:



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